Arganzuela es uno de esos distritos de Madrid que mucha gente cruza sin saber que lo ha cruzado. Está pegado al centro, tiene estaciones de tren, un río, una antigua nave de mataderos convertida en centro cultural y un museo en una estación de hierro, y aun así sigue fuera de casi todas las rutas. Quien lo conoce lo conoce por una cosa concreta (Matadero, Madrid Río, Atocha), pero pocos lo ven como un lugar que se pueda recorrer entero.
Esta guía hace justamente eso. Explica de dónde viene el nombre, cómo se formó el distrito, cuáles son sus siete barrios, qué merece la pena ver y dónde parar a comer, con direcciones y la manera más fácil de llegar.
De una isla en el río a un distrito
El nombre es más antiguo que el distrito. La referencia más antigua es de 1427, cuando una resolución del corregidor de Madrid menciona "la isla de Arganzuela" en el cauce del Manzanares. La explicación más aceptada es que un pequeño núcleo habitado por antiguos vecinos de Arganda tomó el diminutivo, Arganzuela. Hay también una leyenda que lo atribuye a una joven llamada Daganzuela, pero es solo eso, una leyenda.
En 1492, los Reyes Católicos autorizaron a Madrid a cercar la dehesa de Arganzuela. Durante siglos fue terreno de campo, huertas y pastos. El cambio llegó con el siglo XIX: el ferrocarril, el Ensanche y la industria. En 1790, Carlos III levantó la Fábrica de Tabacos en la glorieta de Embajadores, y en 1916 se fundó la fábrica Osram en el paseo de Santa María de la Cabeza. En 1935 abrió el Mercado Central de Frutas y Hortalizas, cerca de la plaza de Legazpi.
Como distrito administrativo, Arganzuela existe desde 1970. En 2020 cumplió cincuenta años, y ese mismo año se demolió el estadio Vicente Calderón, el campo del Atlético de Madrid, que durante décadas fue uno de sus símbolos.
Los siete barrios
El distrito se divide en siete barrios: Imperial, Las Acacias, La Chopera, Legazpi, Las Delicias, Palos de la Frontera y Atocha. No tienen la identidad tan marcada como Malasaña o Lavapiés, y buena parte del encanto es justo ese: son barrios de vecinos, más de vida diaria que de postal.
- Atocha, en el límite con el centro, es la entrada de Madrid para quien llega en tren. Tienes la historia de la estación en nuestra guía de la estación de Atocha.
- Las Delicias lleva el nombre del paseo, por el que circula la línea 3 de metro, y guarda la antigua estación de ferrocarril.
- Legazpi y La Chopera concentran la vida cultural y gastronómica alrededor de Matadero.
- Imperial, Las Acacias y Palos de la Frontera son más residenciales, con la calle de Embajadores y el río como ejes.
Matadero Madrid: lo que hay que ver sí o sí
Si solo vas a hacer una cosa en Arganzuela, que sea esta. El Matadero fue el matadero y mercado municipal de ganados, construido por fases entre 1908 y 1928 por el arquitecto Luis Bellido, en estilo neomudéjar, con arcos de ladrillo y azulejos geométricos. En 2006 el Ayuntamiento lo convirtió en un centro de creación contemporánea.
Hoy conviven en él exposiciones, una cineteca, teatro y danza, la Central de Diseño y espacios de proyectos colaborativos. No tiene una colección permanente, así que lo que verás depende de la programación del momento. Entrar a los espacios abiertos y a la mayoría de las exposiciones es gratuito; el cine, el teatro y algunos eventos requieren entrada.
Los espacios abiertos se pueden recorrer de 9:00 a 22:00. La entrada principal está en el paseo de la Chopera, 14, y el metro más cercano es Legazpi (líneas 3 y 6). Dentro está también la Casa del Reloj, un edificio neomudéjar que alberga actividades culturales y la sede de la junta del distrito.
Mi consejo es ir sin plan: ver qué hay en cartel, pasear entre las naves y mirar los edificios, que tienen una belleza industrial que no se encuentra en muchos otros lugares de la ciudad.
Madrid Río, el paseo junto al Manzanares
El parque de Madrid Río recorre la orilla del Manzanares y forma el límite sur del distrito. Es un paseo largo, llano y muy usado para correr o ir en bici, y funciona bien como hilo conductor para unir Matadero con el resto del distrito. Si vas a Matadero, mucha gente baja después al río y sigue paseando, y vale la pena hacerlo: el contraste entre la nave industrial y el parque abierto es parte del atractivo.
El Museo del Ferrocarril y el Mercado de Motores
En el paseo de las Delicias está la antigua Estación de Delicias, de arquitectura de hierro, que hoy alberga el Museo del Ferrocarril. Lo contamos con detalle en el artículo sobre el Museo del Ferrocarril. Una curiosidad: en sus andenes se celebra desde 2012 el Mercado de Motores, un mercado de diseño y segunda mano de fin de semana, de los más conocidos de Madrid.
El planetario y el parque Tierno Galván
En el parque Enrique Tierno Galván, al otro lado de la M-30, está el Planetario de Madrid, bajo una cúpula blanca. El parque tiene vistas de la ciudad, un auditorio y estanques, y suele estar tranquilo. Es un plan distinto de los anteriores, más de tarde despejada que de visita cultural, y se complementa bien con una parada en Legazpi.
Dónde comer y beber
Arganzuela no es un distrito de grandes nombres gastronómicos, sino de locales de barrio, y eso le sienta bien. Algunas direcciones que conviene tener a mano:
- Piantao, restaurante argentino en el paseo de la Chopera, 69, conocido por su bife de chorizo.
- El Mirador de Legazpi, en el paseo de las Delicias, 154, una cafetería con fama por sus churros.
- Xiaolongkan, en la calle Maestro Arbós, 3, un restaurante chino grande, famoso por su hotpot. Si te interesa el tema, tienes también nuestra guía de restaurantes chinos y la de mercados asiáticos.
- La Tarara, en la calle Áncora, un bar de barrio con unos treinta vermús y una terraza amplia, por si prefieres la hora del aperitivo. Más sobre el tema en la guía de vermuterías.
- Bodega Salvaje, en Legazpi, una taberna con seis grifos y cocina castellana.
Y una advertencia sincera: en un barrio que cambia tan deprisa, los locales abren y cierran con frecuencia. Mira siempre el horario antes de ir.
Un día en Arganzuela
Si tienes un día, una ruta razonable empieza por la mañana en el Museo del Ferrocarril, en Delicias, sigue andando o en metro hasta Legazpi para recorrer Matadero sin prisa, y baja después a Madrid Río para comer en alguna de las terrazas o locales de la zona. Por la tarde, con luz, el paseo por el río hacia el centro cierra bien el día. Los fines de semana el Mercado de Motores y la programación de Matadero llenan más el distrito, así que entre semana todo es más tranquilo.
Cómo llegar
La línea 3 de metro, que corre bajo el paseo de las Delicias y la calle de Embajadores, es la mejor columna vertebral para moverse por el distrito. Tienes su historia en la guía de la línea 3. Para Matadero y Madrid Río, la parada es Legazpi (líneas 3 y 6). Para el Museo del Ferrocarril, Delicias (línea 3). Y para enlazar con el resto de la ciudad, Atocha conecta con Cercanías, Metro y trenes de larga distancia. Desde el barrio vecino de Lavapiés se llega andando en pocos minutos, como cuenta nuestra guía de Lavapiés y Embajadores.
Para quién es este distrito
Si buscas la postal clásica de Madrid, no es este. Si buscas un distrito donde el paisaje industrial se haya reconvertido en cultura, con río, museos poco visitados y buenos sitios para comer sin colas, Arganzuela es de los más interesantes de la ciudad. Y está a un paso del centro.
Los horarios, las direcciones y los locales de este artículo pueden cambiar; conviene confirmarlos antes de ir.
Este artículo forma parte del Journal de CLUB 28 — crónicas y guías de Madrid contadas desde dentro.