Cómo se hace CLUB 28

No prometemos lo que no podemos demostrar. Esta página explica, sin adornos, cómo se produce cada prenda de CLUB 28, por qué está construida para generar menos desperdicio del habitual en esta industria, y por qué cuesta lo que cuesta.

Para nosotros, esto no es una estrategia de marketing. No hay campaña detrás, no hay sello que comprar para poder decirlo más bonito. Es, simplemente, cómo se hace la ropa aquí. Si algún día deja de ser así, esta página cambiará con ello.

Producción local, no deslocalizada

Diseñamos en Madrid. Producimos en Portugal, a cinco horas en coche. No a un océano de distancia, no en un contenedor que tarda semanas en cruzar medio planeta. Esto tiene una consecuencia directa: menos huella de transporte por cada prenda, y control real sobre cómo se hace cada pieza, porque podemos llegar hasta el taller en un día si hace falta.

La mayoría de la ropa que se vende en Europa se produce a miles de kilómetros, cruza uno o varios océanos, y pasa por más manos e intermediarios de los que cualquier etiqueta cuenta. Nosotros hicimos la elección contraria. Podríamos producir más barato, probablemente a mitad de precio, si fabricáramos donde fabrica la mayoría de marcas grandes. No lo hacemos, y esta página existe en parte para que entiendas por qué eso importa, no solo para nosotros.

Made to order: imprimimos lo que se vende

No fabricamos de más "por si acaso". Trabajamos con tiradas cerradas de 400 a 500 unidades por colección, calculadas sobre demanda real, no sobre una previsión optimista. Cuando una pieza se agota, se agota. No hay excedente acumulándose en un almacén a la espera de una rebaja que lo mueva, ni ropa sin vender que termine incinerada o en un vertedero, que es lo que pasa con buena parte del stock sobrante de la moda rápida.

Esto es, literalmente, lo contrario al modelo que domina la industria: en vez de producir en masa y descartar lo que no se vende, producimos lo justo y dejamos que la escasez sea real, no una estrategia de marketing.

Materiales

Algodón natural. Trabajamos con proveedores que priorizan la calidad del tejido sobre el volumen de producción.

No tenemos certificación de algodón orgánico, y te lo decimos sin rodeos: no porque el algodón sea peor, sino porque el sello cuesta dinero que no cambia en nada la prenda que llega a tus manos. La tela es la misma con sello que sin él. Preferimos ser honestos sobre eso antes que pagar por un certificado solo para poder escribir una palabra más bonita en la etiqueta.

Estampación

Serigrafía con tintas base agua, sin disolventes agresivos. Un color por diseño. Es una técnica más lenta y más cara que la alternativa plastisol, y la elegimos por el tacto y la durabilidad del resultado, no porque suene mejor en una etiqueta.

Por qué cuesta lo que cuesta

Producir cerca, en tiradas cortas, con tintas más caras y sin inflar el precio con certificados decorativos, no es la opción barata. Es, de hecho, la más cara de las dos. Si quisiéramos maximizar margen, produciríamos lejos, en masa, y compraríamos un sello "eco" que sonara bien sin cambiar nada real. No es lo que hacemos, y el precio de cada prenda refleja esa decisión, no al revés.

No somos perfectos

No tenemos GOTS, OEKO-TEX ni ninguna otra certificación textil formal en este momento, y no sabemos si algún día la tendremos. No reciclamos el cien por cien de nuestros procesos, ni tenemos toda la cadena de suministro auditada de principio a fin. Somos una marca pequeña que toma decisiones cada semana, y algunas de esas decisiones cuestan más de lo que deberían y aun así las tomamos igual.

Lo que sí podemos decirte es que trabajamos en esto todos los días, no una vez al año para una memoria de sostenibilidad. Lo que puedes verificar sin necesidad de ningún sello: dónde se hace la ropa, en qué cantidad, y qué pasa cuando se agota. Esa transparencia es la que de verdad nos importa, más que la que viene impresa en una etiqueta comprada.


Cualquier pregunta sobre materiales o proceso de producción, escríbenos a hola@club28brand.com