Calle de las Huertas, Madrid: Guía, Historia y Casa Alberto

Calle de las Huertas, Madrid, con árboles, farolas y fachadas con balcones.

La calle de las Huertas es de esas calles que casi todo el mundo ha pisado y pocos saben explicar. Se la conoce por la fama de sus bares, por los turistas que la cruzan camino de la plaza de Santa Ana y por unas frases grabadas en el suelo que mucha gente lee sin darse cuenta. Detrás hay una calle con más historia de la que aparenta y con algunos de los sitios más antiguos del barrio.

Esta guía explica dónde está, cómo llegar, de dónde viene su nombre, qué hay que ver sin salir de ella, qué merece la pena comer o beber y qué conviene evitar. Está pensada para quien va por primera vez y también para quien quiere entender por qué esta calle sigue funcionando.

Dónde está la calle de las Huertas

La calle de las Huertas atraviesa el Barrio de las Letras, dentro del distrito Centro, a pocos metros de la plaza de Santa Ana. Es el eje de un barrio que se desarrolló en el siglo XVI, cuando Felipe II estableció la capital en Madrid, y que se llama "de las Letras" porque en él vivieron, en los siglos XVI y XVII, Cervantes, Lope de Vega, Quevedo y Góngora. Si quieres el contexto completo del barrio, lo tienes en la guía del barrio de las Letras.

Una cosa útil: está a menos de diez minutos andando del Prado, el Thyssen y el Reina Sofía, así que funciona bien como parada entre museos. Tienes la guía del Museo del Prado si lo combinas con una visita.

Cómo llegar

La forma más fácil es el metro. Las estaciones más cercanas son Antón Martín (línea 1), Sevilla (línea 2) y Sol (líneas 1, 2 y 3). Desde cualquiera de las tres se llega andando en pocos minutos, y es un paseo cómodo desde el centro.

También hay autobuses de la EMT que pasan cerca (entre ellos las líneas 6, 26, 32 y 65), la estación de Cercanías Sol y estaciones de BiciMAD en la zona. Si vas en coche, no te lo recomiendo: es una zona con acceso restringido. Desde el 22 de septiembre de 2008 la calle forma parte del Área de Prioridad Residencial del Ayuntamiento, que amplió las zonas peatonales del barrio, incluidas Huertas y la calle Cervantes. Si necesitas aparcar, mira el artículo de parking público en Madrid.

De dónde viene el nombre

La calle debe su nombre a las huertas del convento de San Jerónimo, que ocupaban buena parte de esta zona cuando el barrio no era todavía el barrio de las Letras. Hoy no queda rastro de huertas, pero el nombre se quedó, y el cambio de la zona de huerta a calle de tabernas y teatros es un buen resumen de cómo se hizo esta parte del centro.

Las frases del suelo

Si bajas la vista, en varios tramos del adoquinado hay frases grabadas de escritores del Siglo de Oro: versos de Lope de Vega, pasajes del Quijote y citas de Quevedo. Están a la altura de los pies, y por eso casi nadie las lee. Merece la pena parar un momento y recorrer la calle despacio, sin mirar los escaparates. Es un paseo literario sin guía ni entrada.

Y tiene una ventaja práctica: te obliga a ir despacio, que es la manera de ver una calle que, a paso normal, se atraviesa en cinco minutos sin enterarte.

Versos de León Felipe en letras doradas sobre el pavimento de la calle de las Huertas, Madrid.

Casa Alberto, la parada que sí compensa

Si solo vas a parar en un sitio, que sea Casa Alberto, en el número 18 de la calle de las Huertas. Es una taberna abierta desde 1827, en el edificio donde, según la tradición del propio local, vivió Miguel de Cervantes en sus últimos años, el periodo en el que trabajó en la segunda parte del Quijote y en Los trabajos de Persiles y Sigismunda. En la planta de arriba se conservan objetos relacionados con Cervantes, y en la barra, elementos de época como el mostrador de zinc.

Lo más reconocido es el vermut de grifo y los platos de cuchara de la cocina madrileña, como el rabo de toro estofado y los callos a la madrileña. Un consejo práctico: el ambiente y el mejor vermut están en la barra, junto a la entrada, y no en el comedor del fondo. Si te interesan estos sitios, tienes más en vermuterías de Madrid, y para platos de cuchara, el mejor cocido de Madrid.

Conviene reservar si vas a comer o a cenar, sobre todo en fin de semana. Los horarios cambian según el día, con cierre el domingo por la tarde y el lunes, así que confírmalo antes de ir.

Dónde comer y beber en Huertas

Aquí hay que ser claro. La calle de las Huertas tiene fama de calle de bares y copas, y esa fama atrae a mucha gente de paso. Eso significa que junto a sitios con décadas de historia hay otros pensados para el turista que no va a volver. Un criterio sencillo para distinguirlos: desconfía de los locales con carteles de fotos en la puerta y de los que te abordan en la acera para que entres.

Mi recomendación es evitar comer en las terrazas de la propia plaza de Santa Ana, que suelen tener precios altos para lo que sirven, y caminar unos metros por Huertas o por calles paralelas como la del Príncipe. Si prefieres un vermut y algo de picar, Casa Alberto cumple. Si buscas un plan para más tarde, mira qué hacer en Madrid de noche.

Y si lo que quieres es la plaza en sí, con sus terrazas, el Teatro Español y la estatua de García Lorca, tienes la guía de la plaza de Santa Ana.

Cervantes, Lope y el resto del barrio

Muy cerca de Huertas está la Casa Museo de Lope de Vega, en el número 11 de la calle de Cervantes, donde Lope vivió entre 1610 y 1635. Es monumento histórico-artístico desde 1935, y se visita en poco rato. Cerca también están las Trinitarias Descalzas, donde descansa Cervantes, y la iglesia de San Sebastián, en la calle de Atocha.

Todo está en un radio muy corto, así que la calle de las Huertas funciona mejor como punto de partida que como destino: un paseo largo por el barrio, con parada en Casa Alberto, que como un plan de una hora.

Cuánto tiempo dedicarle

La calle en sí se recorre en un rato. Con una hora te da para pasear despacio, leer algunas frases del suelo y tomar algo en Casa Alberto. Con media jornada puedes sumar la casa de Lope de Vega, la plaza de Santa Ana y alguna de las calles paralelas. Y si quieres hacer del barrio un día completo, lo más natural es enlazarlo con un museo: el Reina Sofía y el Thyssen quedan a un paseo corto.

Un orden que funciona es empezar por la mañana con el museo, comer por el barrio y dejar Huertas para la tarde, cuando la luz es mejor para fijarse en los edificios y todavía no ha llegado la multitud de la noche.

Peatones paseando por la calle de las Huertas, en Madrid, entre comercios y edificios con balcones.

El mercado de las Ranas

El Mercado de las Ranas se celebra en la propia calle de las Huertas, desde la esquina con la calle del Príncipe hasta la Costanilla de las Trinitarias, y su nombre viene de la antigua calle Cantarranas, hoy calle de Lope de Vega. Es un mercado de artesanía y de comerciantes del barrio. Se organiza normalmente el primer y el tercer sábado de cada mes, de 12:00 a 20:00, con entrada libre, aunque la periodicidad ha variado con los años y a veces se limita al primer sábado. Confirma las fechas con la Asociación de Comerciantes del Barrio de las Letras antes de ir.

Cuándo ir

A media mañana y a primera hora de la tarde la calle es tranquila y se puede mirar el suelo y los edificios sin agobio. Por la noche cambia por completo: hay más gente y más ruido, y la calle funciona como zona de ocio. Si lo que buscas es tranquilidad, ve de día; si buscas ambiente, de noche, sabiendo que ese ambiente es más de paso que de barrio.

Qué no es la calle de las Huertas

No es un lugar para comer sin mirar, ni un plan largo por sí misma. Es una calle con un trozo de historia literaria, una taberna centenaria y un barrio alrededor que merece más tiempo que la propia calle. Si la tomas como punto de partida y no como destino, sale mejor.

Nota de validez: horarios, cartas y fechas de mercados cambian. Confirma antes de ir.

Este artículo forma parte del Journal de CLUB 28 — crónicas y guías de Madrid contadas desde dentro.