Qué Hacer en Madrid por la Noche: Guía Real

Qué Hacer en Madrid por la Noche: Guía Real

Madrid tiene fama de no dormir, y esa fama está bastante justificada, pero reducir la noche madrileña a "salir de fiesta" es quedarse con la mitad más obvia y menos interesante de lo que ofrece la ciudad cuando se pone el sol. Hay planes de noche para quien quiere ruido, y planes de noche para quien prefiere una copa tranquila con vistas, sin que ninguno de los dos tenga que renunciar a nada ni sentirse fuera de lugar por elegir el registro contrario al de sus amigos, ni tener que justificar ante nadie por qué esa noche le apetece algo distinto a lo habitual.

Esta es la guía de esos planes, organizados por el tipo de noche que te apetezca tener, no por el barrio de moda del momento.

Empezar con vermú, el ritual que nunca falla

Antes de decidir el resto de la noche, un vermú de grifo sigue siendo de los planes más seguros de toda la ciudad, esa costumbre madrileña que nunca ha necesitado reinventarse para seguir funcionando. Ya recorrimos las vermuterías de Madrid con más detalle, desde tabernas centenarias hasta propuestas más modernas dentro de mercados gastronómicos, todas con la misma vocación: sentarse un rato antes de decidir qué hacer con el resto de la noche, sin ninguna prisa por levantarse de la mesa.

Chueca y Malasaña, las dos caras de la noche del centro

Si buscas ambiente abierto y sin prisas, Chueca sigue siendo de las zonas con más vida nocturna de la ciudad, con locales que van del clásico con solera a la sala de espectáculo en directo. Muy cerca, Malasaña ofrece un registro distinto, más desenfadado y alternativo, con bares de música en directo y terrazas que se llenan hasta bien entrada la madrugada los fines de semana, un ambiente que también describimos en su propia guía de barrio. Ninguno de los dos barrios necesita al otro para funcionar, pero muchos noctámbulos habituales acaban recorriendo ambos en la misma noche, cruzando de uno a otro sin apenas darse cuenta del cambio de registro.

Una copa con vistas, sin necesidad de reservar en un restaurante caro

Para quien prefiere algo más tranquilo, la Torre de Madrid esconde en su planta baja un bar con vistas a la Gran Vía que no exige reserva previa en un restaurante de precio elevado para disfrutar de una buena panorámica nocturna de la ciudad. Es de esos planes que sorprenden a quien lo descubre por primera vez, precisamente por lo poco conocido que resulta fuera de quien ya se ha alojado en el hotel que ocupa el edificio, a pesar de estar en pleno corazón de una de las zonas más transitadas de Madrid.

Cine de estreno, con alfombra roja incluida

Si prefieres cerrar la noche con algo más tranquilo que una copa, el Cine Callao, en la propia plaza de Callao, sigue siendo referencia para estrenos y preestrenos, con sesiones nocturnas que a veces coinciden con la llegada de actores y directores a la propia alfombra roja de la sala, un plan que combina cultura y un poco de suerte si coincides con la fecha adecuada. Incluso sin estreno especial, la fachada art déco de la sala, iluminada por la noche, ya merece una parada de camino a cualquier otro plan en la zona.

Terrazas nocturnas, cuando el clima lo permite

Buena parte del año, Madrid ofrece la posibilidad de alargar la noche sin encerrarse en ningún local, gracias a su clima seco y a la costumbre muy asentada de las terrazas. Ya hablamos con detalle de las mejores en nuestra guía de terrazas de verano, pero conviene recordar que muchas de ellas, sobre todo las situadas en azoteas de hoteles y edificios altos, mantienen su encanto incluso fuera de la temporada estival, con calefactores y mantas para quien no quiera renunciar a las vistas solo porque haya bajado la temperatura.

Bares de barrio, para quien prefiere lo de siempre

No todas las noches piden un plan nuevo. Los bares de barrio que llevan décadas sin cerrar, muchos de ellos con la misma decoración y la misma clientela habitual desde hace generaciones, siguen siendo de los planes de noche más honestos de toda la ciudad, sin necesidad de ningún cartel llamativo en la puerta que anuncie nada especial.

Cómo elegir tu noche según el plan

No todas las noches piden lo mismo. Si el objetivo es charlar sin gritar por encima de la música, el vermú y una copa tranquila con vistas son la combinación más segura. Si buscas bailar hasta tarde, Chueca y Malasaña ofrecen opciones para casi cualquier gusto musical. Y si prefieres algo cultural antes de la cena, el cine sigue siendo un plan que nunca falla, sobre todo si consigues coincidir con algún estreno con más expectación de la habitual, algo que en Madrid ocurre con más frecuencia de la que mucha gente imagina.

Flamenco, una noche completamente distinta

Para quien quiere una experiencia cultural más intensa que el cine, Madrid conserva varios tablaos de flamenco activos hasta bien entrada la noche, con espectáculos que combinan cante, baile y guitarra en directo. No es un plan pensado para turistas de paso, aunque muchas guías lo presenten así: sigue siendo, para buena parte de los madrileños, una forma legítima de cerrar una cena especial o de recibir a alguien que visita la ciudad por primera vez y quiere algo más auténtico que una discoteca genérica.

Cava Baja, cuando el vermú se convierte en ruta

Si el vermú del principio de la noche te ha dejado con ganas de más, la Cava Baja, en pleno corazón de La Latina, ofrece la posibilidad de convertir esa primera copa en una ruta completa, con tabernas y bares que se encadenan uno tras otro a lo largo de la misma calle. Es de los planes que mejor funcionan entre semana, cuando el ambiente es algo más tranquilo que el habitual domingo de tapeo, pero que también aguanta perfectamente un viernes o sábado noche para quien prefiere moverse de bar en bar antes que quedarse fijo en un solo sitio.

Churros de madrugada, el cierre no oficial de la noche

Hay un ritual que muchos madrileños conocen bien y pocas guías turísticas mencionan: terminar la noche, ya de madrugada, con churros y chocolate en alguna de las churrerías de la ciudad que abren precisamente a esas horas para recibir a quien sale de fiesta. No es casualidad que varias de las churrerías más queridas de Madrid mantengan horarios que empiezan cuando la mayoría de locales de ocio nocturno ya están cerrando, pensadas exactamente para ese último tramo de la noche antes de volver a casa.

Madrid de noche no es solo la imagen de discoteca que suele venderse fuera de la ciudad. Es también un vermú tranquilo, una vista nocturna sin reserva, un tablao de flamenco, una ruta de tabernas por Cava Baja, y unos churros de madrugada que cierran la noche mejor que cualquier última copa. Elegir bien el plan, más que elegir el barrio, es lo que de verdad marca la diferencia entre una noche cualquiera y una noche que merece la pena recordar.

Por qué Madrid aguanta tan bien la noche

Parte de la explicación tiene que ver con el propio clima de la ciudad: noches templadas buena parte del año, sin la humedad que en otras capitales obliga a refugiarse en interiores mucho antes. Esa combinación de temperatura amable y una tradición muy arraigada de vida social fuera de casa explica por qué Madrid mantiene sus calles llenas hasta horas en las que otras ciudades europeas ya han apagado la mayoría de sus luces. No es solo una cuestión de oferta de ocio, es una forma de entender el tiempo libre que lleva generaciones instalada en la ciudad, y que se nota tanto en un jueves cualquiera como en un sábado de fiesta declarada.

Esa misma cultura explica también por qué tantos planes nocturnos en Madrid no dependen de una fecha señalada en el calendario. No hace falta esperar a un festivo ni a una ocasión especial para salir a tomar algo: cualquier noche de la semana puede convertirse en un plan válido, algo que sorprende a quien visita la ciudad por primera vez desde lugares donde la vida nocturna se concentra casi exclusivamente en el fin de semana. Esa flexibilidad, más que cualquier local concreto, es probablemente el rasgo que mejor define cómo se vive Madrid después de que se ponga el sol.

Este artículo forma parte del Journal de CLUB 28 — crónicas y guías de Madrid contadas desde dentro.