Las mejores terrazas de Madrid para este verano

Las mejores terrazas de Madrid para este verano

Hay ciudades que cierran en verano. Madrid hace justo lo contrario: se abre. En cuanto sube la temperatura, más de 4.800 terrazas de bares y restaurantes ocupan aceras, azoteas y patios interiores, algo así como 1.300 campos de fútbol de sillas repartidas entre marzo y octubre. El terraceo no es una moda pasajera aquí, es casi un horario de trabajo no escrito: se sale a media tarde y no se vuelve hasta que refresca, normalmente bastante después de lo que uno había planeado al salir de casa.

Con esa cantidad de opciones, la pregunta nunca es "¿cuál es la mejor terraza de Madrid?", sino "¿para qué plan la necesito hoy?". Cambia si vas solo, si vas con la pareja, si es un grupo de doce personas celebrando algo, o si simplemente quieres una cerveza rápida antes de irte a casa. Esta guía va por ahí, no por un ranking que trate todas las terrazas como si sirvieran para lo mismo.

Cuando quieres altura y vistas

Subir a una azotea en Madrid dejó de ser un capricho hace tiempo, es casi una categoría propia dentro de la ciudad, con su propio código de vestimenta no escrito y sus propias horas punta. Picos Pardos Sky Lounge, en lo alto del hotel BLESS, sigue siendo de los rooftops que se repiten cada temporada, con esa mezcla de skyline y cóctel de autor que funciona tanto para una cita como para una despedida de trabajo un jueves cualquiera. No es barato, y hay que asumirlo antes de sentarse. El precio de la vista se nota en la cuenta, no solo en el paisaje.

Si el plan es algo más largo, Makoto Madrid, junto al Rosewood Villa Magna entre Castellana y Serrano, plantea otra cosa completamente distinta: una terraza escondida entre vegetación y guiños a Japón, abierta todo el día, donde se puede empezar con un almuerzo tranquilo y acabar la tarde en highballs sin darte cuenta de cómo ha pasado el tiempo. La carta de sushi y robata acompaña, pero el verdadero atractivo es el ritmo pausado que impone el sitio, no es de los que te echan prisa entre plato y plato.

Cuando lo que buscas es verde, no ladrillo

No todas las mejores terrazas de Madrid están en una azotea, algunas están, literalmente, escondidas entre árboles, y para mucha gente eso pesa más que cualquier vista de la ciudad. El Jardín de Arturo Soria funciona casi como un pequeño oasis dentro de la ciudad, con espacios distintos según el plan: una zona más informal tipo chill out y otra más tranquila para quien busca conversación sin gritar por encima de la música. Es de esos sitios a los que no se llega por casualidad, sino porque alguien ya te habló bien de él.

Más al este, en Vicálvaro, junto al parque forestal de Valdebernardo, hay terrazas menos conocidas que empiezan a sonar entre quien ya se ha cansado de las de siempre: sitios donde el verde real, no decorativo, cambia por completo la sensación de estar en Madrid capital. No están en el centro, y esa es precisamente la gracia: se nota en el silencio de fondo y en que las mesas no están pegadas unas a otras.

Cuando el plan es un vermú rápido, no una velada

No hace falta reservar con semanas de antelación ni vestirse para la ocasión cada vez que apetece salir. Madrid también tiene su terraceo de barrio, el de bajar a la esquina con chanclas y quedarte una hora sin haberlo planeado. Chamberí, Malasaña y las calles alrededor de Conde Duque están llenas de terrazas pequeñas, sin pretensiones, donde una caña con unas bravas resuelve perfectamente una tarde de martes. No aparecen en ningún listado de rooftops con vistas, y es precisamente lo que las hace útiles: siempre hay sitio, y nunca hace falta avisar antes de ir.

El tardeo castizo de toda la vida

En La Latina, El Viajero sigue siendo la referencia para quien quiere el Madrid más auténtico de cañas y mojitos al atardecer, con vistas a la basílica de San Francisco el Grande desde su ático. No es el sitio más sofisticado de esta lista, y no pretende serlo. Es el que mejor entiende que a veces lo único que hace falta es una terraza con ambiente, sin más pretensiones.

Para grupos y ocasiones especiales

Cuando el plan crece, cumpleaños, eventos de empresa, una comida que se alarga toda la tarde, el tamaño empieza a importar tanto como el ambiente. La terraza de El Campero, instalada en un palacete decimonónico entre María de Molina y Lagasca, tiene 900 metros cuadrados de zona ajardinada con distintos rincones: mesas altas bajo pérgola, mesas bajas con sofás bajo sombrilla. Es de las pocas terrazas de Madrid pensadas de verdad para que un grupo grande no se sienta apretado.

Cuándo ir, no solo dónde

En Madrid, la hora importa casi tanto como el sitio. Sentarse a las dos de la tarde en agosto en una terraza sin sombra es un error que solo se comete una vez. La franja entre las siete y las nueve de la tarde suele ser la más agradecida. El calor baja, la luz se vuelve más bonita, y casi todas estas terrazas cambian de ambiente sin que lo notes del todo, pasando de comida tranquila a algo más animado según avanza la noche.

Los rooftops con más nombre, como Picos Pardos, se llenan rápido los fines de semana a partir de las nueve. Si no reservas, el margen de espera puede comerse buena parte del plan. Las terrazas de barrio, en cambio, casi nunca tienen ese problema: su punto fuerte es precisamente que no hace falta planificar nada con antelación.

Cómo elegir sin perder la tarde pensándolo

  • Para impresionar en una cita o cena de trabajo: Picos Pardos o Makoto Madrid, reservando con margen - estos no son de los que tienen mesa libre si llegas sin avisar.
  • Para desconectar sin salir de la ciudad: El Jardín de Arturo Soria o las terrazas de Vicálvaro, junto al parque.
  • Para el tardeo de toda la vida: El Viajero, en La Latina, sin reserva ni ceremonia.
  • Para un grupo grande o un evento: El Campero, por espacio y por variedad de rincones.
  • Para un plan improvisado entre semana: cualquier terraza de Chamberí o Malasaña - aquí el nombre importa menos que las ganas de sentarte un rato.

Al final, Madrid no necesita que le busques la mejor terraza. Tiene tantas, y tan distintas entre sí, que la pregunta correcta nunca es cuál es objetivamente superior. Es cuánto tiempo tienes hoy, con quién vas, y cuánto estás dispuesto a pagar por la vista. La ciudad, con esas tres respuestas, ya te lleva prácticamente sola hasta la mesa correcta.


Este artículo forma parte del Journal de CLUB 28 — crónicas y guías de Madrid contadas desde dentro.

Nota: horarios, aforos y disponibilidad cambian con la temporada — confirma antes de ir.