Cuando alguien dice "vivo en Retiro", casi nunca se refiere al propio parque. Se refiere a un distrito entero, de casi 130.000 habitantes repartidos en seis barrios muy distintos entre sí, donde el parque funciona más como referencia geográfica y símbolo de estatus que como el único protagonista del lugar, aunque siga siendo, sin discusión, lo primero que viene a la cabeza cuando se menciona su nombre.
Esta es la historia del distrito completo, más allá del Estanque y los jardines que ya recorrimos con detalle, y de los seis barrios que le dan forma día a día.
Seis barrios, seis velocidades distintas
El distrito se divide en Pacífico, Adelfas, Estrella, Ibiza, Jerónimos y Niño Jesús, cada uno con un carácter propio dentro de apenas 5,4 kilómetros cuadrados. Jerónimos, donde se encuentra el Museo del Prado, es la zona más lujosa, definida por el propio parque y el Paseo del Prado, declarado junto al Retiro Patrimonio Mundial por la UNESCO en 2021 bajo el nombre de "Paisaje de la Luz", un proyecto ilustrado impulsado por Carlos III que transformó un paseo natural en un espacio urbano único donde convivían naturaleza, ciencia y arte, mucho antes de que ningún organismo internacional viniera a certificar su valor. En el extremo opuesto, Pacífico y Adelfas conservan un perfil más modesto y menos turístico, con precios de vivienda notablemente más bajos que en el resto del distrito, una diferencia que crece cuanto más te alejas del parque, casi como si el propio valor del suelo se midiera en línea recta desde sus verjas.
La sede municipal, en los cuarteles de dos héroes de 1808
La Junta Municipal del distrito de Retiro tiene su sede en el barrio de Pacífico, en el edificio que ocupaban los antiguos cuarteles de Daoíz y Velarde, los mismos oficiales de artillería cuya defensa del cuartel de Monteleón durante el levantamiento del 2 de mayo de 1808 sigue recordándose en otro punto completamente distinto de la ciudad. Es una de esas coincidencias que rara vez se explican en las guías turísticas del distrito, y que conecta la administración actual de Retiro con uno de los episodios más recordados de la historia de Madrid, sin que la mayoría de vecinos que pasan por la Junta Municipal sepan del todo qué edificio están pisando.
Adelfas, el barrio que más ha cambiado de piel
Adelfas, situado en el extremo sur del distrito, tuvo un origen bastante alejado del perfil residencial que tiene hoy: fue lugar de acogida de inmigración y de implantaciones industriales, con un pasado obrero que contrasta con la arquitectura más reciente que domina hoy sus calles, la más nueva de todo el distrito. Ese contraste entre origen fabril y presente de clase media convierte a Adelfas en uno de los barrios que mejor resume cómo ha evolucionado Madrid en apenas un siglo, sin que apenas queden testigos visibles de aquel primer Adelfas obrero entre los edificios actuales.
Niño Jesús, la estación de tren que ya no existe
Niño Jesús, con perfil de población algo más joven que el resto del distrito, tuvo su propia estación de ferrocarril, hoy desaparecida, que le dio nombre a buena parte del barrio en sus primeros años. Todavía se conservan de aquella época el hospital infantil, la iglesia del Pilar y la Torre de Retiro, testigos de un barrio que en su día funcionaba casi como una pequeña ciudad autosuficiente dentro de Madrid, con sus propias primeras viviendas construidas específicamente para alquiler antes de pasar, más tarde, a régimen de propiedad, un modelo urbanístico poco habitual para la época en que se planteó.
Ibiza, el barrio que perdió su tranvía
Ibiza, la zona más comercial del distrito, concentra buena parte de su actividad en la calle O'Donnell y sus alrededores, con un trazado urbano que recuerda bastante al del vecino barrio de Salamanca, de calles perpendiculares y amplios bulevares arbolados. Hasta hace unas décadas, un tranvía, la línea 61, atravesaba el barrio conectando Narváez con Moncloa, un medio de transporte que hoy ha desaparecido por completo de sus calles pero que todavía aparece en fotografías antiguas del barrio, con vecinos que lo recuerdan como parte natural de su día a día antes de que los autobuses y el metro terminaran de sustituirlo. El mercado de Ibiza y el hospital Gregorio Marañón completan el mapa de referencias del barrio para quien vive o trabaja en la zona.
Pacífico, la puerta de Atocha
El barrio de Pacífico tiene la particularidad de albergar dentro de sus límites la Estación de Atocha, la de mayor tráfico de pasajeros de toda España, algo que convierte a este barrio en uno de los mejor comunicados de la ciudad, con líneas de metro y autobús que lo atraviesan constantemente durante todo el día. Esa buena conexión explica en parte por qué, a pesar de tener precios más asequibles que el resto del distrito, sigue siendo una zona con demanda constante tanto para vivir como para instalar negocios de paso, muchos de ellos orientados precisamente a quien va o viene de la propia estación.
Un distrito de vecinos de toda la vida
Más allá de sus diferencias internas, Retiro comparte un rasgo demográfico bastante particular: buena parte de su población está formada por vecinos jubilados que llevan viviendo en el distrito toda la vida, un perfil que se repite en varios de sus seis barrios, con la excepción parcial de Niño Jesús. Esa estabilidad vecinal, poco habitual en zonas tan próximas al centro de una gran ciudad, contribuye al ambiente tranquilo que caracteriza a buena parte del distrito, alejado del bullicio constante de otras zonas igual de céntricas, algo que muchos de sus vecinos citan como el motivo principal por el que nunca se han planteado mudarse a ningún otro punto de la ciudad.
Seis barrios que comparten nombre de distrito y poco más: el lujo de Jerónimos, el pasado obrero reconvertido de Adelfas, la pequeña ciudad perdida de Niño Jesús, el comercio y el tranvía desaparecido de Ibiza, y la puerta de entrada de Pacífico junto a la gran estación de la ciudad. Retiro es, mucho más que su parque, un distrito de contrastes que rara vez se cuentan juntos en una misma guía, y que solo se entiende del todo caminándolo barrio por barrio, sin quedarse solo en la parte que da nombre a todo el conjunto.
Un distrito difícil de resumir en una sola visita
Precisamente por esa variedad interna, Retiro no se agota con un paseo por el parque y una foto en el Ángel Caído. Cada uno de sus seis barrios pide su propio recorrido, con ritmos y motivos de visita completamente distintos según lo que se busque: cultura y lujo en Jerónimos, vida de barrio tranquila en Adelfas y Pacífico, comercio en Ibiza, o la memoria de un pasado ferroviario que ya no existe en Niño Jesús. Es, en ese sentido, uno de los distritos de Madrid que mejor recompensa a quien decide dedicarle más de una tarde suelta.
Este artículo forma parte del Journal de CLUB 28 — crónicas y guías de Madrid contadas desde dentro.