Estadio Metropolitano de Madrid: la historia completa

Estadio Metropolitano de Madrid: la historia completa

Casi todo el mundo que dice "el Metropolitano" hoy piensa en el estadio del Atlético de Madrid en San Blas, con capacidad para más de 68.000 personas y un nombre de patrocinador que cambia cada pocos años. Muy poca gente sabe que hubo otro Metropolitano antes, en otro barrio completamente distinto, demolido hace casi sesenta años, y que su desaparición dejó una huella tan literal en el plano de la ciudad que todavía hoy se puede reconocer desde el aire, aunque casi nadie que pasee por esa zona sepa que la está pisando.

Esta es la historia completa, la de los dos estadios, no solo la del que existe ahora, porque entender el primero cambia bastante cómo se mira el segundo.

El Stadium Metropolitano original, cerca de la avenida Reina Victoria

Construido a principios de los años 20 e inaugurado en 1923, el primer Stadium Metropolitano nació con una idea ambiciosa: dar cobijo a los cinco clubes principales de Madrid, entre ellos el Atlético de Madrid, el Real Madrid, el Racing y la Gimnástica. Tenía una novedad que en aquella época sonaba casi futurista: césped natural, rodeado de una pista de atletismo, lo que le daba categoría de "Stadium" en mayúscula, un término reservado a muy pocos recintos de la época. Con el tiempo, de los cinco equipos fundadores solo sobrevivieron dos vinculados al recinto: el Real Madrid, que pronto se independizó y se mudó a su propio campo, y el Atlético, que se quedó como inquilino principal durante más de cuarenta años. El estadio fue obra del arquitecto José María Castell, con una capacidad inicial de 25.000 espectadores en una tribuna principal que, en sus primeros años, ni siquiera estaba cubierta.

La Guerra Civil destruyó buena parte del estadio, y durante el conflicto sus terrenos se usaron primero como huertos para el abastecimiento de la ciudad y, después, según documentan varios historiadores, como centro de detención de presos del bando republicano antes de que se reanudara la competición deportiva. Es una parte incómoda de la historia del recinto que rara vez aparece en los resúmenes más celebratorios sobre el club, pero que forma parte de lo que ocurrió realmente entre esas gradas durante aquellos años. Se reinauguró en 1943 con capacidad para 40.000 espectadores, y llegó a ampliarse hasta casi 60.000 en 1954, cuando se eliminó la pista de atletismo para ganar más grada. Entre sus paredes, el Atlético ganó tres títulos de Liga y su primera Recopa de Europa, en 1962.

El escudo escondido en el plano de la ciudad

El 2 de octubre de 1966, el Atlético jugó su último partido en el viejo Metropolitano antes de trasladarse a su nuevo estadio junto al Manzanares, el que después se conocería como Vicente Calderón. El recinto original fue demolido poco después y sustituido por bloques de viviendas y oficinas. Lo curioso, y el dato que más sorprende de toda esta historia, es que el nuevo trazado de calles que se dibujó sobre el solar, con la plaza Ciudad de Viena, el paseo de Juan XXIII y las calles Beatriz de Bobadilla, Santiago Rusiñol y Conde de la Cimera, forma, vista desde arriba, la silueta del escudo del Atlético de Madrid. Nadie lo planeó así de forma oficial, pero ahí sigue, en el plano de la ciudad, más de medio siglo después de que el estadio dejara de existir, visible en cualquier mapa si sabes exactamente dónde mirar.

La Peineta, un estadio que nació para unas Olimpiadas que nunca llegaron

El terreno donde hoy está el estadio actual tiene su propio origen, completamente independiente del primer Metropolitano. En 1994 se inauguró ahí un estadio de atletismo impulsado por la Comunidad de Madrid, conocido popularmente como La Peineta por la forma de su tribuna principal. Formó parte de las candidaturas olímpicas de Madrid para 2012, 2016 y 2020, ninguna de las cuales llegó a buen puerto. Durante años funcionó sobre todo como escenario de competiciones de atletismo escolar y algún partido puntual, incluida una final de la Supercopa de España que el Atlético disputó allí en 1996 porque el Calderón estaba impracticable, además de acoger encuentros del propio filial rojiblanco en Segunda B ese mismo año.

En 2002 la titularidad pasó del organismo autonómico al Ayuntamiento de Madrid, y en 2008 el consistorio firmó un convenio con el Atlético de Madrid para traspasar la propiedad del recinto al club, a cambio de que asumiera una reforma integral. Las obras se prolongaron entre 2011 y 2017, casi seis años completos de trabajo sobre una estructura que ya llevaba dos décadas en pie, y el estadio se inauguró como casa del Atlético el 16 de septiembre de 2017, con un partido contra el Málaga que acabó 1-0.

Un estadio, cuatro nombres en menos de una década

Pocos estadios de España han cambiado de nombre tantas veces en tan poco tiempo. Se abrió como Wanda Metropolitano, por el acuerdo de patrocinio con el grupo chino Wanda. En 2022 pasó a llamarse Cívitas Metropolitano, tras un nuevo acuerdo comercial con la inmobiliaria Civitas Pacensis. Y desde el otoño de 2024, por un contrato que se prolonga hasta 2033 e incluye también el patrocinio de la camiseta del primer equipo, el nombre oficial es Riyadh Air Metropolitano. Cada cambio genera el mismo debate entre la afición, que en la práctica sigue llamándolo simplemente "el Metropolitano" o, más coloquialmente, "el Wanda", pase lo que pase con el contrato de turno, casi como si el nombre comercial y el nombre real de la calle fueran, de nuevo, dos cosas distintas que conviven sin pisarse del todo.

Los números del estadio actual

El recinto ocupa 88.150 metros cuadrados, con graderío dividido en tres niveles que forman anillos continuos, salvo en la grada alta del lateral oeste. Cuenta con dos fan zones, la del Fondo Sur, pensada para conciertos y restauración, y la del Fondo Norte, con la grada familiar libre de humo. En la fachada oeste está el Paseo de Leyendas, con placas que homenajean a los grandes jugadores de la historia rojiblanca, un recorrido que casi nadie hace con calma antes de un partido porque va con prisa hacia su asiento, y que probablemente merecería más tiempo del que la mayoría de aficionados le dedica. El estadio ha recibido, además, reconocimientos como el premio a "Mejor obra pública" del Colegio de Ingenieros en 2017, apenas un año después de su inauguración como campo de fútbol, y otro distintivo similar al año siguiente.

Dos estadios, casi un siglo de fútbol madrileño entre ambos, y un hilo que los conecta aunque estén a varios kilómetros de distancia: los dos nacieron con una ambición que superaba al Atlético de Madrid, uno como proyecto compartido entre cinco clubes, el otro como candidatura olímpica fallida, y los dos terminaron siendo, casi por descarte, la casa de un único equipo que llevaba un siglo entero buscando estadio propio. La próxima vez que alguien mencione "el Metropolitano" sin más contexto, ahora ya sabes que la respuesta correcta depende de qué década esté pensando esa persona en concreto.

Los nombres comerciales de los estadios cambian por contrato de patrocinio y pueden variar tras la publicación de este artículo; el nombre oficial vigente hasta 2033 es Riyadh Air Metropolitano.

Este artículo forma parte del Journal de CLUB 28 — crónicas y guías de Madrid contadas desde dentro.