Las bolitas aparecen en casi todas las prendas, tarde o temprano, y casi nunca por culpa de que la prenda sea mala. Se forman en los sitios donde más roza la ropa, y aparecen antes en una sudadera que en una camisa, y antes en un jersey de lana que en uno de algodón. La buena noticia es que se pueden quitar, y que con unos pocos hábitos tardan mucho más en volver.
Esta guía explica qué son exactamente, por qué se forman, cómo quitarlas con cada herramienta sin dañar el tejido y qué hacer para que no reaparezcan.
Qué son las bolitas y por qué salen
Las bolitas, que en el sector textil se llaman pilling, son pequeñas pelotitas de fibra que se forman en la superficie de una prenda. El mecanismo es sencillo: con el roce, las fibras cortas del tejido se sueltan en la superficie, se enredan entre sí y forman un nudo que queda sujeto al tejido por una fibra más larga.
Por eso aparecen siempre en las zonas de fricción: bajo los brazos, en los costados, en el interior de los codos, en los puños y en las zonas donde la prenda roza con un bolso o con el cinturón. También salen en la lavadora, cuando las prendas se frotan entre sí durante el centrifugado.
Hay tres factores que influyen más que ningún otro:
El tipo de fibra. Los tejidos con fibras cortas y poco retorcidas sueltan más pelusa, y los hilos más largos y bien hilados resisten mejor. Las mezclas con fibras sintéticas pueden retener las bolitas en la superficie en lugar de dejarlas caer, y eso las hace más visibles.
La calidad del hilo. Un hilo bien hilado, con una torsión firme, pierde menos fibras. Una prenda barata y suave de entrada suele tener hilos flojos, y eso explica por qué algunas se llenan de bolitas en pocos lavados.
El uso y el lavado. Más roce y más lavados en caliente significan más bolitas.
Conviene saber que las bolitas no son un defecto de fabricación grave ni indican que la prenda esté perdida. Son un desgaste superficial, y se quitan.
Cómo quitar las bolitas de la ropa
Hay varios métodos, y la clave es elegir el que encaje con el tejido y no tirar de las bolitas con la mano, porque eso arrastra más fibras y empeora el problema.
Con un quitapelusas eléctrico
Es la herramienta más cómoda. Un quitapelusas o afeitador de ropa tiene una cuchilla protegida por una rejilla que corta las bolitas sin tocar el tejido. Se pasa en movimientos suaves por la zona, con la prenda estirada sobre una superficie plana, y sin apretar. Funciona bien en sudaderas, jerséis y mantas. Conviene vaciar el depósito a menudo y no insistir demasiado en un mismo punto, porque se puede adelgazar el tejido.

Con un peine o cepillo para ropa
Es una opción manual y más suave. Se pasa el peine en una sola dirección por la zona de bolitas, y las va arrancando. Sirve para tejidos delicados, como la lana fina, y para quien prefiere no usar electricidad. Es más lento, pero deja menos riesgo.
Con una piedra quitabolitas
Una piedra de pómez para textiles se pasa con suavidad por la superficie y desprende las bolitas. Funciona en tejidos gruesos y de punto, pero hay que usarla con cuidado, porque puede rozar demasiado un tejido fino.
Con una cuchilla de afeitar
Es el recurso de emergencia. Se pasa una cuchilla desechable en seco, con la prenda tensa y sin presionar, y siempre en un solo sentido. Funciona, pero tiene riesgo de cortar el tejido, y no la recomiendo en prendas de punto fino.

Con cinta adhesiva
Para bolitas pequeñas y sueltas, sirve la cinta adhesiva o un rodillo quitapelusas, aunque suele quitar pelusa y no las bolitas ya formadas.
Lo que no conviene hacer
No tires de las bolitas con los dedos ni con unas pinzas, porque arrastran las fibras del tejido y dejan huecos. No uses tijeras de punta sobre la prenda, porque es fácil cortar un hilo. Y evita pasar el quitapelusas sobre un estampado: la superficie del dibujo no es textil y se puede dañar. Si la prenda lleva serigrafía, trabaja solo alrededor.
Cómo evitar que vuelvan a salir
Una vez eliminadas, lo que importa es que tarden en reaparecer. Hay cinco hábitos que ayudan.
Lava del revés. Es el hábito más eficaz, porque la superficie exterior no roza con el tambor ni con el resto de la colada. Es la misma regla que aplica a los estampados, y la explicamos en cómo lavar una camiseta estampada.
Usa agua fría y un programa suave. El agua caliente y el centrifugado fuerte aumentan la fricción y desgastan las fibras.
No mezcles prendas distintas. Lava las sudaderas y los tejidos suaves aparte de los vaqueros, las toallas y cualquier prenda con cremalleras o velcro, que arañan.
Usa una bolsa de lavado. Para prendas delicadas, una bolsa reduce el roce directo.
Evita la secadora. El calor y el volteo aceleran la formación de bolitas. Tender en plano es la opción más suave.
Y fuera de la lavadora, conviene evitar el roce constante: una mochila o un bolso que rozan siempre el mismo costado crean una zona de bolitas muy concentrada.
Bolitas en sudaderas, jerséis y camisetas
La sudadera es la prenda donde más se ven, porque el tejido es grueso y afelpado y el roce con los brazos y el torso es continuo. Tienes más sobre las sudaderas y el tejido en sudadera sin capucha y en la guía del gramaje de una camiseta. Los jerséis de lana forman bolitas sobre todo al principio, cuando el tejido suelta las fibras más sueltas, y luego se estabilizan. En las camisetas de algodón, las bolitas salen menos pero se notan en las zonas de roce, como los costados.
Un dato que ayuda a elegir: un tejido más pesado no garantiza menos bolitas. Lo que influye es la calidad del hilo, y por eso conviene fijarse en cómo se siente la superficie al tacto y no solo en el peso.
Prendas nuevas: qué esperar en los primeros lavados
Es normal que una prenda nueva suelte algo de pelusa y que en los primeros usos aparezcan unas pocas bolitas, sobre todo en las zonas de roce. En muchos tejidos es un proceso inicial: las fibras sueltas salen, y después la superficie se estabiliza. Si las bolitas siguen apareciendo en cantidad después de varios lavados, es una señal más clara de que el hilo es de poca calidad.
Para prendas nuevas, conviene lavarlas del revés y a baja temperatura desde el principio, y evitar frotar la zona de bolitas con los dedos, porque lo único que se consigue es compactarlas más.
Un método paso a paso
- Tiende la prenda en plano sobre una mesa o una tabla, con la zona de bolitas bien estirada.
- Pasa la herramienta elegida con movimientos suaves y cortos, sin apretar, y siempre en la misma dirección.
- Quita los restos con un rodillo de cinta o con la mano, para que no se vuelvan a enganchar.
- Repasa la zona con una mirada a contraluz, porque hay bolitas pequeñas que no se ven de frente.
- Lava del revés la próxima vez y con agua fría, para no volver a empezar.
Si el tejido es muy fino o delicado, prueba antes en una zona poco visible, como el interior del bajo, para comprobar que no lo marca.
Cuándo no merece la pena
Si la prenda tiene bolitas por toda la superficie y el tejido está muy fino, quitarlas puede adelgazarlo más. En ese caso, es mejor usarla como prenda de estar en casa, o retirarla. Quitar bolitas una vez al año a una prenda que se usa mucho es razonable, pero hacerlo cada semana indica que el hilo ya no aguanta.
Este artículo forma parte del Journal de CLUB 28 — crónicas y guías de Madrid contadas desde dentro.