Serigrafía o DTF: Qué Estampado Dura Más y Pesa Menos

Manos pasando una rasqueta sobre una pantalla de serigrafía para aplicar tinta sobre una prenda

La palabra "estampado" esconde tres o cuatro técnicas que no se parecen en nada, y la etiqueta de una camiseta casi nunca dice cuál se ha usado. Es una lástima, porque de esa decisión dependen cosas que sí se notan: cuánto se siente la imagen al pasar la mano, cuántos lavados aguanta antes de agrietarse y por qué dos camisetas con el mismo dibujo pueden costar tan distinto.

Esta guía compara las dos técnicas que más se citan, serigrafía y DTF, con lo que se sabe de cada una y sin darle la razón a ninguna por sistema. Al final, qué elegimos nosotros y por qué.

Qué es la serigrafía

Es la técnica clásica. Se prepara una pantalla, una malla tensada con el diseño "abierto" en ella, y la tinta se hace pasar a través de esa malla sobre la prenda. Después se cura con calor para que se fije. Esa palabra importa, porque una serigrafía mal curada es la que se cuartea o se va con los lavados.

La clave para entenderla es que cada color necesita su propia pantalla. Un diseño de un solo color necesita una, uno de cuatro colores necesita cuatro, y cada una cuesta tiempo y dinero de preparación. Por eso es una técnica que premia los diseños sencillos y las tiradas que justifican esa preparación, y por eso no es la técnica para fotografías ni degradados.

Hay dos grandes familias de tinta. El plastisol deja una capa más gruesa y plastificada sobre la tela. La tinta base agua se integra más en la fibra y puede dejar un tacto casi imperceptible, que es el que se busca cuando el estampado no debe sentirse como una pegatina.

Qué es el DTF, y qué no es

DTF significa Direct To Film, directo a film. El diseño se imprime con una impresora digital sobre una película especial, con tintas de color más una capa de blanco, se cubre con un polvo adhesivo y después se transfiere a la prenda con calor y presión. Es decir, el dibujo no se imprime en la camiseta: se imprime en un film y se plancha sobre ella.

Conviene no confundirlo con el DTG, Direct To Garment, directo a la prenda, donde una impresora aplica la tinta directamente sobre el tejido. El DTG da un tacto muy suave y funciona mejor en algodón, pero es otra técnica con otras limitaciones. En conversaciones sobre ropa estas siglas se mezclan con frecuencia, así que merece la pena aclararlo.

La gran ventaja del DTF es la libertad: no tiene mínimo de unidades, no necesita preparar pantallas y permite fotos, degradados y muchos colores sin que cada color encarezca la pieza. Funciona en algodón, poliéster y mezclas, en tejidos claros y oscuros.

Cuánto dura en la lavadora

Es la pregunta que más interesa y la que menos respuestas rigurosas tiene, porque no existe un estándar único y casi todas las cifras que circulan vienen de los propios fabricantes. Lo que se repite en los proveedores del sector es esto: una serigrafía bien curada aguanta 80 lavados o más, y un DTF de buena calidad, 50 o más. Son órdenes de magnitud, no garantías: la temperatura de lavado, el secado y que la prenda se lave del revés cambian mucho el resultado.

Lo que sí se puede afirmar con más seguridad es el mecanismo. La serigrafía deposita la tinta en la fibra y, curada correctamente, queda integrada en la prenda. El DTF deja sobre el tejido una película fina, y con el uso muy intenso esa película puede mostrar desgaste o pequeñas grietas. Con cuidado, ambas pueden durar muchos años; la diferencia está en el margen que dejan cuando el cuidado no es perfecto.

Cómo se nota al tacto

Aquí la respuesta depende de la tinta más que de la técnica. Un DTF tiene un tacto fino y flexible, con un ligero efecto de film que se percibe sobre todo en superficies grandes. Una serigrafía con plastisol se siente más gruesa y elevada. Una serigrafía con tinta base agua puede ser la más natural de las tres, porque la tinta se integra en el tejido en lugar de quedarse encima.

Según quién lo compare, la serigrafía con base agua y el DTG son las más suaves, y el DTF es la que más se nota en superficies grandes, aunque depende mucho del diseño y del taller. Si tu criterio es la viveza de color sobre tejidos oscuros, el DTF y la serigrafía opaca rinden bien.

Cuánto cuesta y cuándo compensa

Aquí la serigrafía y el DTF se cruzan. La serigrafía tiene un coste fijo de preparación por color y un coste por unidad bajo, así que compensa a partir de cierto volumen y se vuelve muy competitiva en tiradas medias y grandes. El DTF no tiene preparación, pero su coste por unidad es más alto, así que gana en series cortas, pruebas y personalización.

No hay una cifra mágica de cruce, porque depende de cuántos colores lleve el diseño y de cada taller. La regla práctica es que cuantas más prendas iguales hagas y menos colores tenga el diseño, más a favor juega la serigrafía.

Qué diseño pide cada técnica

Esta es, probablemente, la comparación más útil. Una ilustración de línea en un solo color, un texto o un sello son el terreno natural de la serigrafía: una pantalla, una tinta, resultado limpio. Una fotografía, un degradado o un dibujo con veinte colores son el terreno del DTF, porque cuestan lo mismo que uno solo.

Por eso el mismo logotipo puede ser un buen candidato para una técnica y un mal candidato para la otra. Elegir bien no es elegir "la mejor", sino la que encaja con el diseño.

Qué elegimos nosotros y por qué

Las cuatro prendas estampadas de CLUB 28 usan serigrafía con tintas base agua, un solo color por diseño: azul navy sobre blanco hueso en las camisetas y blanco hueso sobre azul navy en las sudaderas. Descartamos el DTF porque, a nuestro volumen, 500 unidades por diseño, la serigrafía aguanta mejor los lavados y sale más competitiva por unidad.

Y porque el diseño también lo pide. Dos gildas, dos sillas de terraza, un texto y un sello son ilustraciones planas de un solo color, justo lo que la serigrafía hace mejor. Si el diseño hubiera sido una fotografía, la respuesta habría sido otra. La explicación de cómo producimos, con el resto de decisiones, está en la página Cómo se hace.

Cómo reconocer un buen estampado antes de comprar

Un par de comprobaciones sencillas sirven en cualquier tienda:

  • Pasa la mano por el dibujo. No debería sentirse como una lámina de plástico pegada.
  • Estira la tela con suavidad en una zona estampada. Si el estampado se resquebraja al estirarlo, no promete durar.
  • Mira los bordes. En una buena serigrafía, las líneas finas salen nítidas y sin manchas de tinta.
  • Mira la prenda, no solo el dibujo. Un estampado cuidado sobre un tejido de poco cuerpo pierde sentido; ya hablamos de eso en la guía sobre el gramaje de una camiseta.

Cómo cuidar una prenda estampada

Sea cual sea la técnica, la lavadora es lo que más afecta a un estampado. Lava siempre del revés y con agua fría, a 30 °C como máximo; no uses lejía; lava con colores similares; evita la secadora y, si planchas, hazlo del revés evitando el área del estampado. Con eso, una serigrafía de buena calidad aguanta muchos años.

Una última idea

Ni la serigrafía es siempre mejor ni el DTF es siempre peor. Una técnica es buena cuando encaja con el diseño, el tejido y la tirada, y mala cuando se elige solo porque es la que está de moda o la más barata ese mes. Entender la diferencia ayuda a leer mejor una etiqueta, y también a entender por qué hay marcas que prefieren producir menos unidades con técnicas que las limitan. Es parte de lo que explicamos al hablar de qué es de verdad el streetwear y su edición limitada, y de lo que distingue unas marcas de otras en nuestra guía de marcas de streetwear españolas.

Este artículo forma parte del Journal de CLUB 28 — crónicas y guías de Madrid contadas desde dentro.