Hay un mirador en Madrid desde el que se ve toda la ciudad, no cuesta nada, no necesita reserva, no tiene cola y está abierto a cualquier hora. No está en el centro ni en ninguna guía de rooftops, y es probablemente la razón por la que sigue siendo un sitio tranquilo. Es el Cerro del Tío Pío, en Puente de Vallecas, y la gente de Madrid lo conoce por otro nombre: el parque de las Siete Tetas.
Te cuento cómo llegar, qué verás desde arriba y cuándo conviene ir, con mi opinión incluida. Es un sitio que me gusta, pero no es perfecto, y prefiero decirlo antes de que subas.
Qué es el Cerro del Tío Pío
Es un parque de casi 16 hectáreas en el barrio de Numancia, dentro del distrito de Puente de Vallecas. Sus colinas no son naturales: son antiguas escombreras que se restauraron y se convirtieron en parque. Las obras se hicieron entre 1985 y 1987, en la alcaldía de Enrique Tierno Galván, y el parque se abrió en 1987.
El apodo viene de la forma de esas colinas, que recuerdan a siete montículos. El origen de "Tío Pío" no lo explica ninguna fuente oficial que haya encontrado. Una ruta municipal por la zona de Palomeras habla de Pío Felipe y Aniceta Budia, que ocuparon una parcela en el barrio, y una de las calles que suben al parque se llama Pío Felipe, pero no me atrevo a afirmar que el nombre venga de ahí.
Cómo llegar al Cerro del Tío Pío
La dirección de referencia es la calle de Benjamín Palencia, 2 (28038). Esto es lo que funciona:
- Metro: línea 1, hasta Buenos Aires o Portazgo. Desde Buenos Aires, la subida más cómoda es por la calle de Pío Felipe.
- Autobús: las líneas 54, 141 y 143 tienen paradas cerca, y la nocturna N10.
- Entradas: en el lado sur hay tres accesos renovados, junto a las calles Alto del León, Puerto de Canencia y Sierra de la Cuerda Larga.
Si vienes en coche, la regulación del aparcamiento en la ciudad la explico en la guía de zona azul y verde. Yo iría en metro, que te deja a pie de las entradas.
El mirador del Cerro del Tío Pío
El mirador está en la zona alta, al que se llega por caminos adaptados para que sean accesibles. Forma parte de la red de miradores del distrito, junto a los de Entrevías, Payaso Fofó y Azorín, unidos por paseos bordeados de ciruelos rojos. Se remodeló en la segunda fase de obras del parque, que el Ayuntamiento dio por terminada en enero de 2020: se mantuvo la pérgola, se añadieron bancos corridos de hormigón y la escultura abstracta que había se trasladó al talud contiguo, donde ahora hay un graderío de dos zonas.
Desde la colina más alta se ven el skyline de las Cuatro Torres, el Pirulí y las Torres Kío, y la vista cambia según en cuál de las colinas te pongas. Se dice también que el pintor Antonio López retrató estas vistas antes de que existiera el parque, y es fácil creerlo cuando estás arriba.
Cuándo ir al Cerro del Tío Pío: el atardecer
Todo el mundo recomienda el atardecer, y tiene razón. La hora cambia mucho a lo largo del año, así que antes de subir mira la hora del ocaso de ese día y llega con media hora de margen. Lo que más me gusta es quedarme un rato después, cuando las luces de la ciudad empiezan a encenderse.
Otra cosa que se agradece del sitio es que no tiene horario: como parque abierto, puedes subir cuando quieras. Pero ten en cuenta que arriba no hay mucho más que el mirador, así que cuanto mejor elijas la hora, mejor aprovecharás la subida.

Qué hay en el parque de las Siete Tetas
Más allá del mirador, el parque tiene pistas deportivas, zonas de césped muy amplias, zona infantil, un carril bici que lo rodea, un quiosco con terraza y árboles como pinos, chopos, plátanos y acacias. Hay también un área canina acotada en la parte baja, donde los perros pueden ir sin correa. Si tienes perro, en la guía de parques para perros tienes más opciones de Madrid.
El parque es gratuito y no tiene horario de apertura ni cierre, porque es un parque abierto. No te doy horario del quiosco porque cambia.
El barrio que hay detrás del parque
Para entender el cerro conviene saber de qué barrio viene. El parque se hizo en los años ochenta, cuando el ayuntamiento de Tierno Galván impulsó la mejora de barrios periféricos. Muy cerca, Palomeras se formó con asentamientos en un terreno de situación legal poco clara, habitado por personas llegadas de Andalucía, Extremadura y Castilla-La Mancha que a menudo no tenían ni los servicios más básicos. En los años setenta, los promotores inmobiliarios se interesaron por esos terrenos, lo que provocó conflictos y organización vecinal. Y antes de eso había huertas que sostuvieron a los primeros vecinos.
Esa historia explica por qué el parque se siente tan de barrio. No lo diseñaron para visitantes, y se nota: lo usa quien vive al lado, para pasear al perro, hacer deporte o sentarse a ver la tarde. Si subes, hazlo con esa idea.
Lo que cambió en las últimas obras
El parque tuvo una reforma profunda entre noviembre de 2018 y principios de 2020, en dos fases y con una inversión de 1,5 millones de euros. Además del mirador, se arreglaron los caminos interiores (algunos se adoquinaron), se renovaron las tres entradas del lado sur con rampas y escaleras, se instalaron zanjas de drenaje en las zonas de más pendiente para evitar humedades en los bajos de los edificios de la calle Sierra Toledana y se sustituyó el riego manual por uno automatizado. No es un detalle glamuroso, pero explica por qué hoy el parque se recorre mejor que hace unos años.
Una ruta a pie desde el cerro
Si tienes tiempo y ganas de caminar, el Ayuntamiento propone una ruta que une varios parques del distrito sin salir de Puente de Vallecas: Cerro del Tío Pío, parque Azorín, plaza de la Constitución (la llaman "Plaza Roja"), parque del Campo de la Paloma, parque lineal de Palomeras y un paseo de esculturas que acaba cerca de la estación de Asamblea de Madrid-Entrevías. No da la distancia, así que cuenta con varias horas y llévate agua. Es una forma muy distinta de ver Vallecas, la de la gente que vive aquí.
Por qué merece la pena
Madrid tiene muchos sitios para ver la ciudad desde arriba, pero casi todos son de pago o están llenos. Si te interesa comparar, mira los rooftops de Madrid, que son otra cosa: más cuidados, más caros, más de copa. El Cerro del Tío Pío es lo contrario, un mirador de barrio con un banco de hormigón y una vista que no necesita nada más.
Tampoco conviene idealizarlo. Es un parque de barrio, no un jardín cuidado de postal, y su origen como escombrera se nota en que las colinas son más artificiales que en otros parques. No es un sitio para pasar el día entero, sino para una hora buena. Y si no te gusta subir cuestas, el último tramo se hace notar.
Para completar el plan, el barrio de Vallecas tiene bastante más de lo que se suele contar, y encaja bien con una tarde de planes gratis en Madrid.
Dudas sobre el Cerro del Tío Pío
- ¿Se paga? No. El acceso es libre y no hace falta reservar.
- ¿Tiene horario? No. Es un parque abierto, sin hora de apertura ni de cierre.
- ¿Se puede subir en silla de ruedas o con carrito? Los caminos que llevan al mirador se adaptaron para que sean accesibles en la última reforma, y hay entradas con rampas y escaleras en el lado sur. Aun así, es un parque con pendientes, y conviene mirar la ruta antes de ir.
- ¿Se puede ir en bici? Hay un carril bici que rodea el parque, aunque no sube por las colinas.
- ¿Con perro? Sí. Hay un área canina acotada en la parte baja, donde pueden ir sin correa.
Nota de validez: el acceso al parque, las líneas de autobús y el horario del quiosco pueden cambiar. Confirma antes de ir si te importa algún dato concreto.
Este artículo forma parte del Journal de CLUB 28, crónicas y guías de Madrid contadas desde dentro. Foto Portada: "Cerro del Tío Pío" por Juanedc, utilizado bajo CC BY 2.0.