La Capadocia Española Cerca de Madrid: Guía Real

La Capadocia Española Cerca de Madrid: Guía Real

Quien busca "la Capadocia española cerca de Madrid" se encuentra, en realidad, con tres lugares distintos que comparten el apodo, y conviene no confundirlos: un yacimiento de casas excavadas en la roca al que se llega con un paseo corto, un paisaje natural de erosión con formas de "chimeneas de hadas", y una aldea tallada a mano que hoy está cerrada al público.

Esta es la guía, ordenada del más cercano al más lejano, con cómo llegar a los que sí se pueden visitar.

Risco de las Cuevas, la pequeña Capadocia a 40 kilómetros

En Perales de Tajuña, a unos 40 kilómetros al sureste de Madrid, el Risco de las Cuevas es un conjunto de unas 47 casas excavadas en la pared rocosa que se alza sobre la vega del río Tajuña, aunque algunas guías hablan de cerca de 50. Es un yacimiento arqueológico habitado desde el Neolítico hasta el siglo XX, con restos que llegan hasta la Edad Media, y declarado Conjunto Histórico Artístico en 1931. La propia web de turismo de la Comunidad de Madrid lo presenta como "la pequeña Capadocia", un nombre con el que, dice, lo han rebautizado muchos visitantes. Hoy ninguna de las cuevas está habitada y varias presentan un deterioro importante, pero todavía es fácil imaginar cómo era el risco en su época de plena ocupación. Una de las guías consultadas recoge además leyendas de batallas contra los ejércitos romanos ligadas a este lugar, en tiempos de las guerras de Sertorio.

Cómo llegar: el paseo hasta el risco es breve, por un camino asfaltado y sin dificultad, apto según las guías para niños pequeños, carritos e incluso bicicletas, y la ruta no supera los 3 kilómetros entre ida y vuelta. La ruta oficial de VisitMadrid parte del Centro de Interpretación de Perales de Tajuña, en la calle de En Medio 45, y una de las guías indica que en coche se llega por la autovía A-3 hasta la salida 35. Otras recomiendan aparcar junto al cementerio del pueblo, de donde sale un camino señalizado hasta las cuevas, y desaconsejan parar en el arcén de la carretera M-204. Conviene pasar antes por el centro de interpretación para recibir información sobre la zona, y confirmar con el Ayuntamiento de Perales de Tajuña sus horarios de apertura. Si te queda tiempo, una de las guías recomienda dar una vuelta por el pueblo y probar las "peraleñas", unas patatas fritas crujientes típicas de la zona.

Cárcavas de Valdepeñas de la Sierra, a 65 kilómetros

Las Cárcavas de Valdepeñas de la Sierra, conocidas popularmente como las Cárcavas de Patones, pertenecen a la provincia de Guadalajara y se encuentran muy cerca del embalse del Pontón de la Oliva, en el límite natural que marca el río Lozoya, a unos 65 kilómetros de Madrid. Son el resultado de la erosión del agua sobre un terreno arcilloso sin vegetación: un paisaje de barrancos, crestas y agujas, las llamadas chimeneas de hadas, con tonos ocres y rojizos que se atribuyen a la alta concentración de arcillas y óxidos de hierro. Desde arriba se obtiene la mejor panorámica, con abarrancamientos que superan en algunos puntos los 50 metros de altura y confluyen en un impresionante socavón central. El punto de partida está en el término de Patones.

Cómo llegar: el punto de partida habitual es el aparcamiento de la presa del Pontón de la Oliva, en la calle del Arroyo, en Patones. En coche, se llega desde la A-1 por la salida 50, siguiendo la N-320, la M-102 y la M-134. Ese aparcamiento es muy limitado, y una guía de rutas de Guadalajara recomienda dejar el coche en el aparcamiento habilitado junto a la M-134, en dirección a El Atazar, a menos de 500 metros del cruce de acceso a la presa.

Desde ahí, las guías dan cifras distintas según el itinerario: unos 2,5 kilómetros y unos 45 minutos hasta las cárcavas según una, entre 3,5 y 4 kilómetros casi todo cuesta arriba según otra. Si prefieres una ruta circular, las hay desde unos 5 kilómetros hasta casi 15, con duraciones que van de un par de horas a más de cuatro horas y media, así que conviene decidir la variante antes de salir y consultar el recorrido en una aplicación como Wikiloc o Komoot. El terreno es de arcilla, con zonas quebradas y piedra suelta, y el ascenso puede ser empinado y resbaladizo si está mojado, por lo que se recomiendan botas de montaña y evitar los días de lluvia. Según la web oficial de Turismo de Castilla-La Mancha, no existen barandillas ni protecciones en los bordes, y conviene no acercarse en exceso por la fragilidad del terreno.

Cívica, la aldea que talló un solo hombre, a 115 kilómetros

En la provincia de Guadalajara, entre Masegoso de Tajuña y Brihuega, a unos 115 kilómetros de Madrid, Cívica es una aldea abandonada excavada casi por completo por una sola persona: el cura de Valderrebollo, Aurelio Pérez, que entre 1950 y 1970 se acercó cada día al terreno, siempre después de dar misa, junto con vecinos de otros pueblos, para tallar puertas, ventanas, pasillos y arcos apuntados en la roca caliza. Según informa el Ayuntamiento de Brihuega, la zona habría estado habitada durante la Edad Media por judíos sefardíes y templarios. La comparación con Turquía le ha dado incluso el apodo de "Capadocia alcarreña".

El propio Camilo José Cela, premio Nobel de Literatura, pasó por Cívica en su libro Nuevo viaje a La Alcarria, y la comparó con una aldea tibetana o con el decorado de una ópera de Wagner, un lugar solemne y casi vacío en el que las escaleras y las balaustradas cuelgan de la roca o están excavadas en ella.

Aviso importante: Cívica es hoy una aldea abandonada en propiedad privada, con el paso no permitido y riesgo de derrumbe, porque no recibe el mantenimiento adecuado. El cura no tenía herederos y dejó la aldea a su ama de llaves; sus sobrinos la reutilizaron después como bar-restaurante, llamado El Cojo, que finalmente cerró. Lo que sí se puede hacer es contemplarla desde fuera y explorar sus alrededores, algo que conviene respetar tanto por seguridad como por el estado de deterioro de las estructuras.

Cuál visitar según lo que busques

Si quieres una visita corta y sin esfuerzo, el Risco de las Cuevas es el más sencillo: un paseo de menos de tres kilómetros entre ida y vuelta por un camino asfaltado, a unos 40 kilómetros de Madrid. Si lo que buscas es caminar por un paisaje de erosión, las Cárcavas de Valdepeñas son la opción, con el calzado adecuado y sin acercarse a los bordes. Y si te interesa la historia y no te importa quedarte fuera, Cívica ofrece una de las anécdotas más singulares de toda la región, aunque solo puede contemplarse desde el exterior.

Tres lugares y un mismo apodo prestado de Turquía, de los cuales solo Cívica está cerrada al público. Los otros dos se pueden visitar hoy: uno con un paseo de menos de tres kilómetros, y otro con una ruta de senderismo cuya duración y dificultad dependen de la variante que elijas.

Por qué hay varios lugares con el mismo apodo

Este tipo de paisaje de erosión no es exclusivo de esta zona: la propia web de Turismo de Castilla-La Mancha señala que paisajes similares pueden encontrarse en las Barrancas de Burujón, en Toledo, o en las Bardenas Reales, en Navarra. Cualquier paisaje de formas puntiagudas y colores rojizos invita a la misma comparación con la región turca, mucho más famosa a nivel internacional, y eso explica por qué, al buscar "Capadocia española cerca de Madrid", el resultado nunca es un único lugar.

Los datos de acceso y las rutas de este artículo corresponden a 2026 y pueden cambiar; conviene confirmaren la ruta oficial de VisitMadrid para el Risco de las Cuevas y en la web de Turismo de Castilla-La Mancha para las Cárcavas, sobre todo tras días de lluvia.

Este artículo forma parte del Journal de CLUB 28 — crónicas y guías de Madrid contadas desde dentro. Cárcavas de Valdepeñas de la Sierra: Foto realizada por Rodelar (CC BY-SA 4.0).