Hay días en que necesitas árboles de verdad, no los alcorques de la acera, y no siempre apetece montar una expedición de fin de semana entero para conseguirlo. La buena noticia es que Madrid tiene un bosque de verdad dentro de sus propios límites municipales, con ciervos incluidos, y que además está rodeada de sierra a menos de una hora en coche con opciones que van del hayedo de postal al que casi nadie visita porque nadie sabe que existe.
Voy a separar esta lista en dos partes, porque no es lo mismo: primero el único bosque que está dentro de Madrid ciudad, y después las escapadas que sí requieren coger el coche un rato, ordenadas de menos a más distancia real, para que puedas elegir según el tiempo que tengas y no según lo que prometa la foto más bonita de cada sitio.
El Pardo, el bosque que está dentro de la propia ciudad
Casi nadie que no viva cerca piensa en El Pardo como parte de Madrid, y sin embargo es un distrito más de la capital, con un monte que fue antiguo coto de caza real y que hoy conserva una población importante de ciervos en semilibertad. No hace falta salir de la ciudad para cruzarte con ellos entre los árboles, algo que sorprende la primera vez y que después se convierte en una de esas cosas que cuesta creer que estén tan cerca de casa. El monte combina encinar y matorral mediterráneo, con rutas señalizadas que no exigen ningún nivel especial de forma física, así que sirve igual para una mañana de domingo tranquila que para quien busca desconectar un par de horas entre semana.
Si tengo que ponerle un pero, es que la cercanía tiene su precio: los fines de semana con buen tiempo se nota bastante más gente que entre semana, así que si lo que buscas es soledad de verdad, este no es el sitio, aunque siga siendo la opción más honesta para quien no quiere o no puede salir de Madrid capital para ver un ciervo de cerca. El acceso es sencillo desde varias paradas de autobús y cercanías, lo cual lo convierte, además, en el único bosque de esta lista al que se puede llegar sin coche propio, un detalle nada menor para quien no conduce o simplemente prefiere no depender de encontrar aparcamiento.
Bosque Finlandés, en Rascafría
El más fotografiado de toda esta lista, y con razón: pinos que de verdad recuerdan a un paisaje escandinavo, cruzando el Puente del Perdón cerca del Monasterio de Santa María del Paular, en Rascafría. Es también, precisamente por eso, el que más gente reúne cada fin de semana de otoño, hasta el punto de que encontrar aparcamiento cerca de Rascafría a media mañana puede convertirse en la parte más complicada del plan. Merece la pena igualmente, pero conviene ir entre semana o muy temprano si lo que buscas es la sensación de bosque solitario que prometen las fotos, porque la realidad un sábado de octubre suele ser bastante más concurrida de lo que sugiere cualquier imagen de Instagram.
Hayedo de Montejo, el que necesita reserva previa
En el alto valle del Jarama, dentro de la Sierra del Rincón, el Hayedo de Montejo es de los hayedos más meridionales de toda España, con árboles centenarios y un nivel de protección tan estricto que el número de visitantes está limitado por normativa, así que hay que reservar la visita con antelación en vez de presentarse sin más. Esa restricción, que a primera vista puede parecer una molestia, es en realidad la razón por la que el bosque sigue conservándose tan bien después de tantos siglos, y probablemente el motivo por el que sigue mereciendo el desplazamiento incluso teniendo que planificarlo con semanas de margen.
En otoño, cuando las hayas cambian de color, las plazas se agotan con más antelación de la habitual, así que si el plan depende de ver el hayedo justo en su mejor momento, conviene reservar bastante antes de lo que la mayoría de la gente imagina la primera vez que lo intenta.
Bosque de la Herrería, junto a El Escorial
Menos conocido que el Bosque Finlandés pero con una historia mucho más larga: el Bosque de la Herrería, junto a El Escorial, fue coto de caza real de Felipe II, y hoy conserva melojos, fresnos y castaños protegidos dentro de la Red Natura 2000. La mayoría de las rutas terminan en la Silla de Felipe II, un mirador desde el que se ve el monasterio completo, y el hecho de estar pegado a El Escorial permite combinar el paseo con una visita cultural sin perder el día entero en desplazamientos.
La Senda del Abedular, en la Sierra de Morcuera
Partiendo del Puerto de Canencia, la Senda del Abedular, en la Sierra de Morcuera, cruza uno de los abedulares mejor conservados de la sierra de Madrid, pasando por la Chorrera de Mojonavalle. Es de las rutas menos masificadas de esta lista, en parte porque no tiene el nombre llamativo del Bosque Finlandés ni la fama del Hayedo de Montejo, solo un paisaje real que cambia de color según la época del año sin que nadie tenga que anunciarlo en ningún sitio ni ponerle un nombre exótico para que resulte atractivo.
Hayedo de la Pedrosa, si quieres huir del todo
Ya en Segovia, a poco más de cien kilómetros de Madrid, el Hayedo de la Pedrosa es probablemente el hayedo menos conocido de toda la lista, con un paseo entre tejos, serbales, abedules y acebos que rara vez aparece en las rutas de excursión más populares. Es el que exige más desplazamiento de todos, y por eso mismo el que mejor garantiza que no vas a cruzarte con una multitud buscando la misma foto que tú, aunque eso signifique salir de casa bastante más temprano que para cualquiera de los otros seis.
Siete bosques, uno dentro de Madrid y seis a distintas distancias de la ciudad, y ninguno necesita que lo conviertas en destino de un solo día de Instagram para que merezca la pena, en la línea de lo que ya contamos en la guía de planes gratis en Madrid. Si el plan es real, tanto da que el bosque sea el más fotografiado de la sierra o el que casi nadie visita: lo único que cambia es cuánta gente te vas a encontrar por el camino.
Si tuviera que dar un solo consejo para toda esta lista, sería este: decide primero cuánto tiempo tienes de verdad, no cuánto te gustaría tener, y elige el bosque en función de eso. Un domingo por la mañana sin coche, El Pardo. Una tarde libre entre semana con ganas de conducir un poco, la Herrería o el abedular de Morcuera. Un día entero reservado con antelación, Montejo. Y si lo que quieres es desaparecer del todo durante unas horas, sin cruzarte con nadie que busque la misma foto, la Pedrosa está esperando, aunque tengas que salir de casa bastante antes de lo que te gustaría un domingo. Ninguna de estas opciones requiere una mochila técnica ni experiencia previa en montaña, solo calzado cómodo y, en el caso de Montejo, algo de paciencia con el formulario de reserva.
Los horarios de reserva del Hayedo de Montejo y las condiciones de acceso a las rutas de este artículo corresponden a mediados de 2026 y pueden variar según la época del año; conviene confirmar antes de planear la excursión.
Este artículo forma parte del Journal de CLUB 28 — crónicas y guías de Madrid contadas desde dentro.